Una carta en proceso

Tal vez la experiencia más radical y directa de lo que significa un proceso sea la de tener un hijo.

Al menos esa ha sido mi propia experiencia, y es siempre a partir de una experiencia intensa que se hace algo que podría parecerse al cine.

El que aquí publico es el primero de una serie de fragmentos fílmicos que estoy realizando como cartas a mi hijo, en una suerte de film en proceso que no cesa de crearse en el curso del tiempo.

Esta primera carta de la serie fue realizada durante mi trabajo en los Talleres de Correspondencias “Imágenes del Sur”, que impartí en ocho Universidades distintas de Andalucía en 2014. Para entonces, la carta estuvo dirigida también a la gente participante en aquellos talleres y a nuestros interlocutores latinoamericanos de Wayruro (Argentina) y Ojo de Agua (México). Ahora sus destinatarios son a la vez más amplios y más desconocidos.

La película se filmó, por cierto, enteramente con un teléfono móvil bastante sencillo (en concreto un Samsung Galaxy Ace 2).

Mi hijo crece y se transforma y este trabajo continúa. Ahora mismo estoy preparando un segundo fragmento fílmico de la serie, trabajo que me hace pensar y vivir en “la `obra en obra´, el `trabajo´ en tanto tal, el trabajo en tanto no se acaba jamás”, como dice Didi-Huberman en La obra sin maestro.

Enlace a CORRESPONDENCIAS Fílmicas “IMÁGENES DEL SUR

Enlace a un Texto de reflexión sobre el proceso: ¿Correspondencias fílmicas o correspondencias audiovisuales?

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Autor

Miguel Ángel Baixauli

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